Se sabe que la publicidad es el medio de comunicación por el cual las empresas dan a conocer un producto, una marca o un servicio con el fin de informar a sus posibles clientes sobre sus beneficios e influir en su compra, generando reconocimiento y recordación de dicha empresa o producto. Pero en muchas ocasiones esta publicidad es utilizada de manera inadecuada; se han escuchado algunos casos en los que se hacen promociones pero en realidad el precio de dicha promoción es igual si se adquiriera de manera individual.

Estos engaños también se pueden presentar omitiendo información de los productos, lo cual generaría insatisfacción en los clientes y a su vez afectaría de manera directa a los competidores, quienes son los directos afectados pues el comportamiento económico tendría desniveles que se verían reflejados en sus ingresos mensuales.

Un ejemplo muy claro se presentó con la multinacional francesa Carrefour, quien fue multada por difundir una campaña en la que afirmaban que tenían los precios más bajos con respecto a los de sus competidores (Éxito, Cafam, entre otros.). Esto llamo la atención de la competencia quienes informaron de esto a la Superintendencia de Industria y Comercio y fueron ellos quienes determinaron que dicha publicidad no correspondía a la realidad.

Tomado de http://www.flickr.com/photos/juje80bis/1468213567/

Es por esto que se ha tenido especial cuidado con la generación de piezas publicitarias, para lograr que la percepción del evaluador (especialista en medios) sea la misma del consumidor ‘común ’, pues él es quien recibe todos los mensajes comerciales, los cuales tiene como finalidad influir en el comportamiento del mismo, para lograr que adquiera el producto que el anunciante ofrece.

Así mismo, es importante fijarse en los pequeños detalles que a simple vista no son detectados por los consumidores, pero que conllevan a sanciones penales como por ejemplo la letra pequeña en la descripción de los productos.